miércoles, 23 de septiembre de 2015

El Verano se va de casa



El Sol ya sólo toca de soslayo mi casa y las hojas de los árboles aún verdes pero cansadas, barren hacia mí brisas frescas.
No sé si añoro aquellos días de fuego en mi piel, de sombreros de paja, de siestas con ventilador, de aturdimiento estival. No sé si añoro el alivio, el placer, de sentir una momentánea brisa sobre el fino velo de sudor en mi nuca...
Lo que sí se es que el verano se está despidiendo de mí y su visita siempre se me hace demasiado corta. Le invitaría a continuar la sobremesa con esa avispa bailando sobre los restos de sandía en los platos; le invitaría a otro café con hielo; le invitaría a una siesta en la hamaca acunado por la carraca de las cigarras. Pero el verano es un invitado muy correcto y antes de que te apetezca que se vaya él ya se ha ido dejando en tu casa su aroma a sandías y un lejano eco de cigarras.

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